matrix/metafísica/ocultismo

Universo holográfico – M. Talbot / Psicoquinesia (parte I)

Es un extracto del libro el universo holográfico, con partes omitidas.

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Si la mente es capaz de llegar al exterior y alterar el movimiento de una cascada de canicas o el funcionamiento de una máquina, ¿a qué extraña alquimia se debe dicha capacidad? A juicio de Jahn y Dunne, dado que todos los procesos físicos conocidos poseen la dualidad onda/partícula, no es excesivo suponer que la consciencia también la tiene. La consciencia, cuando tenga apariencia de partícula, estará localizada en el interior de la cabeza, pero cuando tenga aspecto de onda podría causar efectos mediante una influencia remota, como hacen todos los fenómenos ondulatorios. En opinión de Jahn y Dunne, la psicoquinesia es uno de esos efectos.

psychokinesis

Los milagros no se producen en contra de la naturaleza, sino en contra de lo que conocemos de la naturaleza.

-San Agustín

Pero no se detienen ahí. Piensan que la realidad en sí es el resultado del contacto entre la consciencia en su faceta ondulatoria y los patrones ondulatorios de la materia. Sinembargo, al igual que Bohm, no creen que sea fructífero interpretar la consciencia o el mundo material como algo aislado, ni tampoco que se pueda pensar siquiera que la psicoquinesia es la transmisión de algún tipo de fuerza. «El mensaje puede ser más sutil —dice Jahn—. Tal vez esos conceptos sean simplemente inviables, quizá no podamos hablar exitosamente de un entorno teórico ni de una consciencia teórica. Lo único que podemos experimentar es la interpenetración entre los dos, de un modo u otro».7 Si no se puede concebir la psicoquinesia como la transmisión de algún tipo de fuerza, ¿qué terminología podría sintetizar mejor la interacción entre mente y materia? Esto recuerda de nuevo la forma de pensar de Bohm; Jahn y Dunne plantean que la psicoquinesia implica un intercambio de información entre la consciencia y la realidad física y que ese intercambio debería concebirse, más que como un flujo entre lo mental y lo material, como una resonancia entre ambos.

Hasta los voluntarios que participaron en los experimentos de PK sintieron y comentaron la importancia de la resonancia: al explicar el factor que asociaban con una actuación exitosa, el que mencionaron con más frecuencia fue alcanzar una sensación de «resonancia» con la máquina. Un voluntario lo describió con las siguientes palabras: «Un estado de inmersión en el proceso que me lleva a la pérdida de consciencia de mí mismo. No me parece que tengo un control directo sobre el mecanismo; cuando estoy en resonancia con la máquina es más como una influencia marginal. Es como estar en una canoa: cuando va donde yo quiero, fluyo con ella; cuando no lo hace, intento romper la fluencia y darle la oportunidad de volver a estar en resonancia conmigo».8

Las ideas de Jahn y Dunne son semejantes a las ideas de Bohm en otros aspectos clave. Como Bohm, creen que los conceptos que usamos para describir la realidad —electrón, longitud de onda, consciencia, tiempo, frecuencia— sólo son útiles en cuanto «categorías para organizar la información» y no poseen un carácter independiente. También opinan que todas las teorías, la suya incluida, no son más que metáforas. Aunque no se identifican con el modelo holográfico (y de hecho su teoría difiere del pensamiento de Bohm en varios aspectos significativos), sí admiten que existen algunas coincidencias. «Entre la idea holográfica y lo que postulamos nosotros hay algún punto en común, puesto que estamos hablando de una dependencia muy básica del comportamiento mecánico de las ondas —dice Jahn—. Proporciona a la consciencia la capacidad de funcionar en un sentido mecánico ondulatorio y, por tanto, de aprovecharse, de un modo u otro, de todo el espacio y el tiempo».9 Dunne está de acuerdo: «En un sentido se podría pensar que el modelo holográfico trata del mecanismo por el cual la consciencia interacciona con esa inmensidad sensible, aborigen y mecánica y se las arregla de alguna manera para convertirla en información utilizable. En otro sentido, si imaginamos que la consciencia individual tiene sus propios patrones ondulatorios característicos, podríamos contemplarla —metafóricamente, por supuesto— como el láser de una frecuencia particular que se entrecruza con un patrón específico de holograma cósmico».10

proyector holo

Como era de esperar, la comunidad científica ortodoxa se resiste firmemente a aceptar el trabajo de Jahn y Dunne, que, sin embargo, está ganando aceptación por parte de algunos sectores. New York Times Magazine le dedicó recientemente un artículo, y gran parte de los fondos del PEAR procede de la Fundación McDonnell, creada por James S. McDonnell III, de la McDonnell Douglas Corporation. Los propios Jahn y Dunne permanecen impertérritos ante el hecho de estar dedicando tanto tiempo y esfuerzo a explorar los parámetros de un fenómeno que la mayoría de los científicos considera que no existe. Como afirma Jahn, «la importancia de este asunto me merece una opinión mucho más elevada que cualquier otra cosa en la que he trabajado nunca».11

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La psicoquinesia a gran escala

Hasta ahora, los efectos PK producidos en el laboratorio se limitaban a objetos relativamente pequeños, pero hay datos que indican que al menos algunas personas pueden usar la PK para llevar a cabo grandes cambios en el mundo físico. El biólogo Lyall Watson, autor del best seller “Supernaturaleza: historia natural de los fenómenos llamados sobrenaturales” y un científico que ha estudiado acontecimientos paranormales por todo el mundo, encontró con una de esas personas mientras visitaba Filipinas. Era uno de los llamados «sanadores psíquicos» filipinos que, en vez de tocar a un paciente, se limitaba a mantener la mano a unos veinticinco centímetros por encima de su cuerpo y después apuntaba a la piel y aparecía una incisión instantáneamente. Además de contemplar varias demostraciones de las dotes quirúrgicas psicoquinéticas del hombre, Watson sufrió una incisión en el dorso de su propia mano una vez que el hombre trazó con el dedo una hendidura más larga de lo habitual. Todavía tiene la cicatriz.12

Hay indicios de que la psicoquinesia podría servir también para curar huesos. El doctor Rex Gardner, médico del Sunderland District General Hospital de Inglaterra, ha contado varios ejemplos de dichas curaciones. Un artículo publicado en 1983 en el British Medical Journal contiene un aspecto interesante: Gardner, ávido investigador de milagros, presenta curaciones milagrosas contemporáneas junto a ejemplos de curaciones prácticamente idénticas, recopiladas por Beda el Venerable, historiador y teólogo inglés del siglo XVII.

En una de las curaciones contemporáneas participó un grupo de monjas luteranas que vivían en Darmstadt, Alemania. Cuando estaban construyendo una capilla, una de las monjas atravesó un suelo de cemento fresco y cayó sobre una viga de madera que había debajo. La llevaron inmediatamente al hospital donde las radiografías revelaron que tenía una fractura complicada de pelvis. Las monjas, en vez de confiar en las técnicas médicas normales, hicieron una vigilia de oración durante toda la noche. Dos días después se la llevaron a casa, a pesar de que los médicos insistían en que la monja tenía que permanecer en tracción durante varias semanas; las monjas siguieron rezando y realizaron una imposición de manos, tras lo cual, ante el asombro de los médicos, la hermana se levantó de la cama, libre del dolor agudísimo de la fractura y aparentemente curada. Sólo tardó dos semanas en recuperarse plenamente, y entonces volvió al hospital y se presentó ante el médico, que se quedó atónito.13 Aunque Gardner no intenta explicar ni esa curación ni cualquiera de las otras que trata en su artículo, la psicoquinesia parece una explicación probable. Dado que la curación natural de la fractura es un proceso largo y que hasta una regeneración milagrosa de la pelvis como la de Michelli tardó varios meses en completarse, se insinúa que lo que llevó a cabo la tarea fue quizá la capacidad psicoquinética inconsciente de las monjas cuando hicieron la imposición de manos.

Gardner describe una curación similar ocurrida en el siglo XVII, durante la construcción de una iglesia en Hexham, Inglaterra, en la que participó san Wilfredo, obispo de Hexham a la sazón. Cuando estaban edificando la iglesia, un albañil llamado Bothelm se cayó desde una gran altura y se rompió los brazos y las piernas. Mientras yacía en el suelo angustiosamente, Wilfredo rezó sobre él y pidió a los demás obreros que se le unieran. Ellos lo hicieron, «el aliento de la vida volvió» a él y Bothelm se curó rápidamente. Como según parece la curación no tuvo lugar hasta que san Wilfredo pidió a los otros obreros que se le unieran en sus rezos, uno se pregunta si el catalizador fue san Wilfredo o si fue otra vez la psicoquinesia inconsciente del conjunto de personas allí congregadas. El doctor William Tufts Brigham, conservador del Bishop Museum de Honolulu y célebre botánico que dedicó gran parte de su vida privada a investigar lo paranormal, relataba un incidente en el cual un kahuna o chamán nativo de Hawai curó instantáneamente un hueso roto. El incidente fue presenciado por un amigo de Brigham llamado J. A. K. Combs. La abuela de la esposa de Combs estaba considerada una de las mujeres kahunas más poderosas de las islas y Combs pudo observar sus dotes de primera mano en una ocasión en que asistió a una fiesta en su casa.

Ese día en cuestión, uno de los invitados resbaló en la arena de la playa, se cayó y se rompió la pierna. La fractura era tan seria que se veía cómo presionaban contra la piel las astillas del hueso. Combs se dio cuenta de la gravedad de la fractura y recomendó llevar al hombre al hospital inmediatamente, pero la anciana kahuna no quiso ni oír hablar de ello. Se arrodilló junto a él, le enderezó la pierna y apretó sobre la zona donde el hueso roto presionaba contra la piel. Rezó y meditó durante varios minutos y luego se levantó y anunció que la curación había terminado. El hombre se incorporó perplejo, dio un paso y después otro. Estaba completamente curado y la pierna no mostraba la menor señal de rotura.14

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