Javier Pérez Nieto/mundodesconocido

Libertad de expresión

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Como dirían en mi pueblo: “Todos los refranes obran”, y ya deberían de conocer que “el hombre que es puñetero, es el que es refranero”. Por eso que escriba cosas como “con pólvora de rey” o “de tanto que va el cántaro…”

A simple vista, y para aquellos dotados de la complejidad que suelen tener las asas de los cubos, pudiera parecer que esta entradilla no tiene que ver con el artículo. Con asombro se descubrirá que sí. Aunque ya pronostico que lo harán tarde. Sobre todo por que “sólos se juntan” y que por necesidad ha de haber “una lechuga entre dos coles”.

La libertad de expresión, y no por que me apetezca, puede definirse como: “Aquella idea que siendo noble y ateniéndose a los condicionantes de la libertad, es esgrimida por palurdos maleducados a fin de hacer su capa un sayo, intentando imponer un criterio parcial, fruto del prejuicio, sobre otro que es verdadero o difamar a un individuo concreto”. Y van a ver por qué.

De la libertad de expresión, o más correctamente del derecho a ella, puede decirse que es libertad de pensamiento y difusión de ideas, entendiéndose que el disenso entre tales ideas es propiciatorio del avance de las artes y las ciencias. Por ejemplo, si yo preguntase a 100 personas qué es un río, cada una me daría su visión particular. La visión holística del conjunto de respuestas, nos acerca a la realidad que el río es, y aunque existan respuestas no concordantes, no tienen por que ser contrarias, sino más bien complementarias. De ahí que si alguien dice que el río es una corriente de agua que va a dar al mar, no exista conflicto al decir que cursa sobre una escorrentía o que pueda formar parte de un ecosistema. Puntos de vista diferentes, cada uno con su carga de razón, que son complementarios.

Antes de continuar habría que ver qué demonios significa libertad, sólo para estar seguros de lo que hablamos. Remitiéndonos al compendio de la lengua que es la Real Academia Española  – esa que repugna a cierta casta de “pelabaudios”1 –  veremos que la libertad, dentro de contexto, no es sino:

“La facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no
obrar, por lo que es responsable de sus actos”.

Sabido esto, podrían enumerarse algunas cuestiones con respecto de la libertad, de la expresión, del derecho a la misma y de sus consecuencias. De como no deben confundirse libertad y libertinaje o, caso peor, libertad con omnipotencia. Cosa que algunos viles cobardes acostumbran a hacer gracias al anonimato que la pantalla confiere.

Sin ir más lejos, de la libertad de expresión según la entendieran Molliere, Pach, Rosseau o Voltaire, dimana directamente la libertad de prensa.

Una prensa que si bien puede exponer ideas, no ha de ser tendenciosa. En caso que lo sea, tampoco es cuestión de crucificar a quienes así lo hacen, ya que no son otra cosa que reflejo de la sociedad que demanda tales informaciones y que al tiempo desarrolla y normaliza tal ignominia y claro está: “De aquellos polvos, estos lodos”.

Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento y de expresión.

Tal derecho comprende, en principio, la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole. Siendo que tal ejercicio  no puede estar sujeto a previa censura, sino a responsabilidades ulteriores (más nocivas, añado), las que deben estar expresamente fijadas por la ley y ser necesarias para asegurar el respeto a los derechos, libertades y/o la reputación de los demás, así como la protección de la seguridad nacional, el orden público, la salud o la moral. Y aunque de esto se pueda debatir largo y tendido, de momento nos sobra y basta.

Teniendo esto en cuenta, decir que no se puede restringir el derecho de expresión por vías o medios indirectos, tales como el abuso de controles oficiales o particulares, del papel para periódicos, de frecuencias radioeléctricas o de enseres y aparatos usados en la difusión de información o por otros medios encaminados a impedir la comunicación y la circulación de ideas y opiniones.

Así la cosa, queda implícita, por su naturaleza, la prohibición de toda propaganda en favor de la guerra/violencia (algo que en una etapa anterior de Mundo Desconocido, muchos anhelaban, no seremos nosotros quien lo haga), y toda apología del odio nacional, sexual, racial o religioso que constituyan incitaciones a la violencia o cualquier otra acción ilegal similar contra cualquier persona o grupo de personas. Ya que esa pretendida libertad de expresión, en la que el memo se ampara, iría en contra de los derechos y libertades de los individuos.

Si lo prefieren: Actuar más allá de dicho ámbito, es no actuar dentro de dicho derecho, sino fuera de él. Quien así actúa viola no sólo el derecho a la libertad de expresión, sino el de respeto de la honra y al reconocimiento de la dignidad de quien se expresa. Y es que “vale más el callar y parecer tonto, que el hablar y confirmarlo.”

Asimismo, nadie debe ser objeto de injerencias arbitrarias ni abusivas en su vida privada, en la de su familia, su domicilio o correspondencia, ni de ataques ilegales a su honra o reputación. Aunque en la red, parece ser un deporte “nazi-onal”2. Y ya se conocen casos de agresiones físicas y amenazas por correo. Unos actos peripatéticos de los que muy probablemente jamás conocieran a su padre3.

Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra dichos ataques, pues quien los acomete no sólo es delincuente, sino tambien malechor. Lo cual nos lleva al derecho de respuesta, réplica y rectificación. Que es tan molesto para aquellos de quienes hablo, que automáticamente lo tildan de censura. Y no sólo porque “crea el ladrón que todos son de su condición” (que también), sino más bien por el “dime de qué presumes y te diré de que careces…”

Este derecho, el de replica, se fundamenta en que toda persona afectada por informaciones inexactas o agravantes emitidas en su perjuicio a través de medios de difusión legalmente reglamentados y que se dirijan al público en general tiene derecho a efectuar por el mismo órgano de difusión su rectificación o respuesta en las condiciones que establezca la ley.

Para la efectiva protección de la honra y la reputación, toda publicación o empresa periodística, cinematográfica, de radio o televisión tendrá una persona responsable que no esté protegida por inmunidades ni disponga de fuero especial, que se encargará de velar por el correcto uso de este derecho. Sin traspasarlo ni ser víctima de su mal empleo.

Ahora les hablaré del disenso, la crítica y la censura. Considero que el tema de la censura no puede ser tratado si no es a través de la crítica y el disenso.

Según el diccionario de la Real Academia Española (RAE), la crítica, dentro de contexto, es el “examen y juicio acerca de alguien o algo y, en particular, el que se expresa públicamente sobre un espectáculo, un libro, una obra artística, etc.”

Asimismo, es el mismo organismo quien recoge en la duodécima acepción de crítica, su sinonimia con censura. Sólo para estar seguros, habremos de entender qué significa censura y si es válido equiparar la crítica con la censura.

Remitiéndonos al mismo organismo, la RAE, vemos que censura es “el dictamen y juicio que se hace o da acerca de una obra o escrito.” A este punto, podemos establecer como válido es uso de censura como sinónimo de crítica.

La censura previa, por su parte, es “el examen y aprobación que anticipadamente hace el censor gubernativo de ciertos escritos antes de darse a la imprenta.” O en nuestros días, la que se aplica a la información antes de ser publicada. Cosa que en Mundo Desconocido no tenemos a gala.

En otras acepciones, y caso peor, la censura es: “Corregir, reprobar o notar por malo algo. Murmurar, vituperar.”

Lo cual nos lleva a hacer notorio el hecho de que algunos de esos que esgrimen la libertad de expresión como argumento no sólo la mal usan sino que lejos de hacer ejercicio de la libertad, van en contra de ella, pues tienden a tomar por malo lo que no encaja en su ideario – por veraz que aquello pudiera ser – o simplemente se dedican al murmullo y vituperio4.

De ahí que se pueda aceptar: “Disiento con respecto de lo expuesto por esto y lo otro”, “Considero que en este caso puede aplicarse, además, tal cosa”, etc. en lugar de: “No tienes ni puta idea” “Eres un tal o un cual”, etc…

Dicho esto, en un sentido más amplio, teniendo en cuenta la etimología de crítica – krínô, “juicio, discernimiento, criterio” – esta es el objeto que sirve para discernir la verdad evidenciando, previamente, la falacia o el error argumental al que un aserto pudiera estar sujeto.

La crítica no puede ser expresada, a tenor de lo expuesto, sino como una opinión formal, fundada y razonada, que por fuer ha de ser necesariamente analítica. Sin caer en insultos, descrédito y cualquiera de los delitos que en contra de la libertad de expresión algunos, en base a los sesgos cognitivos de los que adolecen, vienen ejerciendo.

En lenguaje coloquial – aquel que usa todo el mundo para referirse a cosas que se creen conocidas de todos y que no habla de ninguna de ellas – la crítica a sido adjetivada y se le atribuyen  acepciones pretendidamente positivas o negativas (se equipara la crítica clásica a una secuencia sistemática de objeción, oposición y confrontamiento, por reducción absurda hasta un estado de dilema maniqueo en el que se confrontan y mal entienden los conceptos de Bien y del Mal). Es lo que se conoce como pseudocríticas, “falsas críticas”, que comprenden las denominadas como crítica constructiva y destructiva.

Analizando estas dos pseudo críticas veremos que:

La crítica constructiva es la que se interpreta,  propone nuevas soluciones a los problemas o defectos que se expongan en la crítica.

Mientras que la crítica destructiva se dirige a la persona, a la identidad de la persona, mientras que la retroalimentación va dirigida a la conducta o el comportamiento. No es lo mismo decir “eres tonto”, que decir “has hecho una tontería”. En el primer caso se entiende que todas las cosas que realice esa persona persona serán tontenrías, mientras que en el segundo caso estamos hablando de un hecho puntual.

Y aquí la incongruencia. Por fuerza, por muy positiva que una crítica sea, siempre pondrá de relieve el error y proveerá de solución alternativa al problema de razonamiento. Destruyendo así, parte del argumento. De ahí que se diga que la crítica es una y que las críticas positiva y destructiva sean falsas 5. Eso sin mentar siquiera a Kant, Gottlieb o a Sartre 6.

Por otra parte, deberíamos de conocer que es un disenso, como acto de disentir y ver que relación tiene con todo esto que les vengo contando. Según la RAE, el disenso, en los términos propuestos, es el “no ajustarse al sentir o parecer de alguien.” Lo cual nos puede llevar al buen y correcto uso de la crítica, en el mejor de los casos, o a callarnos, en el peor. Nunca a atacar a una persona (falacia ad hominem) en lugar de exponer los puntos flacos de un argumento de forma cordial y respetuosa, aportando pruebas al respecto y no elucubraciones o creencias dogmáticas.

Así la cosa, vemos como muchos de los que enarbolan el paraguas de la libertad de expresión, sólo lo hacen para cobijarse y protegerse de las respuestas merecidas por sus actos ya no impropios sino dementes. El derecho a la libertad de expresión no está concebido para que cualquier descerebrado nos haga demostración de su falta de educación y entendederas.

La crítica, por su parte, tampoco es instrumento para evidenciar el fanatismo propio del que la mal emplee. Así no se avanza. Así se cometen asesinatos y se provocan guerras.

De modo que puede concluirse, sin género de duda, que tanto la crítica, como el derecho de la libertad de expresión, son prostituidos por los que sin saber ejercen de censores. Y se les llena la boca, de ignorancia y no saber, tanto que se atragantarán.

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1.- El baudio es la unidad de la velocidad de transmisión de señales, equivalente a un bit por segundo. De ahí que a las personas sin vida social que se dedican a pagar su frustración con quien encuentran en sus derivas virtuales, les llame “pelabaudios”.

2.- Por aquello de la “aldea global”: nacional.

3.- Me refiero a lo que en psicología se conoce como la ausencia de referente paterno. Que no vaya a ser que alguno lo descontextualice.

4.- Vituperio es el oprobio que se dirije contra alguien. Siendo que oprobio es la afrenta y deshonra.

5.- Nuevamente nada es relativo. Que por cierto, es el argumento del ignorante. Todo es relativo, es una sentencia absoluta. Al existir un elemento no relativo dentro del aserto, este se desmorona y se evidencia erróneo.

6.- Y las obras de Crítica a la Razón Pura, a la Razón Práctica y a la Razón Dialéctica.

REFERENCIAS

http://www.mundodesconocido.es/libertad-de-expresion-de-una-vez-por-todas/

http://www.mundodesconocido.es/de-la-censura-la-critica-y-el-disenso/

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